Relatos

Aquel hombre

Sus ojos negros sonreían con tristeza, las líneas que se dibujaban junto a las comisuras de sus labios eran más profundas de lo que recordaba; “las arrugas de la risa” las llamaba su madre.

Su abuelo siempre se había reído de la vida y de todos los que le rodeaban. Traicionó, humilló, destrozó su pequeño mundo y se esfumó. Él; su abuelo, el que le robaba carcajadas, el que sonreía en la calle y vociferaba en casa, el que rompía la vajilla si la cena estaba fria, al que acompañaba en sus largos paseos con sus “amigas secretas”.

Una mañana se marchó y ya nunca tuvo abuelo. Llegaron miradas silenciosas que finalmente desaparecieron como si no hubiera sido más que un producto de su imaginación.

Aquel hombre, su abuelo, estaba allí, plasmado en la pantalla del ordenador, doce años después. Una pequeña foto de perfil desde donde la miraba con sus aires de galán junto a las palabras “Solicitud de amistad”. Aquel hombre que ya no existía para nadie parecía ahora un señor de sonrisa congelada y piel dura como el cuero. Sus ojos fijos en ella, aquellos ojos negros que sonreían con tristeza… “Rechazar solicitud”.

1 comentario en “Aquel hombre”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s