Relatos

Espinas de queratina IV

¡¡ÚLTIMO CAPÍTULO!!

 

–Es increíble como podemos actuar como si nada mientras el mundo se cae a nuestros pies…

–El mío se escoñó a lo grande tía, la verdad… Rápidamente me vi suelta, hasta me acojona pensar con qué facilidad me acostumbré a ser puta sabes… De hecho lo único que odio de esta profesión es que a veces los clientes quieren más que un polvo y adiós. Algunos quieren compañía toda la noche, si beben tú también, si salen a bailar tú con ellos y si se meten tres rayas tres que te tienes que meter tú. Todo invitado, claro, pero como luego te apetezca una… Porque la primera de mi vida me la metí hace como año y medio con un cliente y ahora no hay semana que no caigan unas cuantas… así estoy, que estornudo y me caigo del impulso.

–¿Y tu niña?

–Ya tiene 11 años. Comparto piso con una buena amiga, me cuida a la niña por las noches y me mantiene la casa decente a cambio de una habitación. Cuando yo llego de trabajar por la mañana la llevo al colegio y me acuesto un rato hasta que vuelve, porque mi niña se vuelve sola la pobre, bueno, con una amiguita. Pero vaya, que comemos juntas, la llevo a danza porque mi niña es una artista, que menos mal… hago los recados y las compras, cenamos juntas y me voy a trabajar. Yo llevo un año en un club así que de puta madre tía, tengo un horario fijo, una clientela más o menos conocida ya y además sigo con los de siempre en el hostal así que gano bien y a mi Julia no le falta de nada.

–¿Se llama como tú?

–Y como su padre, Julio–. Sonrió Yuli con melancolía.– El viernes pasado me llamó un abogado. Lo encontraron muerto en casa de un amigo, sobredosis de coca y no sé que más.

<<Cuando llevaba casi un año en el polígono él se había acomodado bastante a no traer dinero a casa, pero aún así siempre estaba fuera. Yo sé que él seguía vendiendo, pero ya era para pagarse lo suyo, su puto vicio de mierda, su nieve, sus putas y su vodka. A veces llegaba con un pestazo a coño… y de vez en cuando cargaba contra mi el cabrón, pero por la puta cara vaya… Algún cliente me pedía quedar por la tarde y entonces él se cabreaba. Si nos cruzábamos de aquí para allá por casa me empujaba para apartarme… Un día no sé que coño discutíamos que dijo algo como que a saber lo que hacía yo por ahí, le dije que más que él y me soltó un guantazo… nunca hice nada, pero alguno al año caía…

<<Hasta que una mañana estaba en el polígono y pasó un camión de estos de cerveza. Resultó que era el que repartía en el bar del barrio donde mi marido se apalancaba o algo así, no sé… el caso es que me conocía del barrio. Yo no me di cuenta aunque el tío paró, se me quedó mirando y siguió sin decirme una puñetera palabra. Pensé que no le había gustado y punto pero cuando llegué a casa me cayó el palizón de mi vida nena… ni te imaginas… según entré por la puerta escuché a la niña llorar, me sorprendió que estuviera en casa porque era yo quien la recogía en casa de la vecina, él nunca…

Total, fui hacia su cuarto pero antes de llegar vino él por detrás me enganchó del pelo, me tiró al suelo, se puso encima y se puso a pegarme puñetazos… uno detrás de otro… pensaba que me iba a matar, la verdad, ahí delante de mi niña… Pero me levantó, me llevó a nuestra habitación, me dijo que no pensaba pagar y me violó allí, tal cual, mientras me sangraba media cara. Se le había ido la olla del todo tía, porque sería mi marido y todo lo que tú quieras pero eso fue una violación a mi que no me jodan…

–Joder Julia… ahora si que no sé que decirte…

–¿Sabes que no me has llamado por mi nombre hasta ahora?– De nuevo Sofi no supo qué responder.– Anda, Sofi, pide otra cerveza, te la has trincado de tres sorbos sin darte ni cuenta cabrona.

Pidió dos cañas más aunque ya con la primera había empezado a notar como se entumecían sus extremidades y sus sentidos. No se le ocurría otra manera de mostrarle su simpatía, el cariño y la admiración que estaban naciendo mientras Julia hablaba.

–Julia, perdona el atrevimiento…

–No te pongas finolis otra vez, anda, bébete la cerveza y pregunta lo que te de la gana, de perdidos al río coño… O mejor dicho… o follamos todos o la puta al río.

Estallaron en carcajadas a la vez hasta que Julia, Yuli o la escuálida adoptó un semblante serio.

–Dime Sofi.

–¿Que pasó después de que te violara?– Julia suspiró y sonrió con tristeza.

–Estuve ingresada unos días, claro. Me había rebentado el labio y un pómulo, me partió una ceja, la nariz, me desgarró por dentro… Bueno, imagínate.

<<Los médicos avisaron a servicios sociales que menos mal que llamaron a mis padres y se llevaron a la niña mientras me recuperaba tía… Si ese día me hubieran quitado a la niña aunque fuera provisionalmente… con mi trabajo… no habría vuelto a verla. Eso si se lo tengo que agradecer a mis padres, pero ya está porque en cuanto salí del hospital mi marido les había hablado de mi trabajo, les dije que era verdad… Ahí, con todo mi coño tía, a mi madre, a la cara… ella se echó a llorar y mi padre me dijo que era la vida que yo había elegido desde que me preñó el yonki, así lo dijo… y que era la última vez que me ayudaban. Me devolvieron a la niña, denuncié a mi marido, le pusieron una orden de alejamiento y nos divorciamos. Tampoco podía ver a la niña, menos mal porque hay cada una por ahí que la pobre encima de darle de ostias tiene que dejarle a sus hijos al desgraciado que lo hizo…que angustia, no quiero ni pensarlo… Por ahí me libré pero vaya, poco más porque ni pensión ni nada. Así que me busqué un piso en otra zona de la ciudad, sin decirle nada a nadie, total, a nadie le importaba tres cojones dónde estuviéramos la niña y yo… Pero claro, mis clientes ya andaban por aquí así que he estado años trabajando a unas calles de dónde se supone que vivía él. Eso si, nunca me lo encontré.

<<Imagínate cuando me llamó el abogado ese… Me dio mucha pena, pero no por él si no por el chico que conocí ¿sabes? El que hizo que se me cayera el coño en cuanto lo vi Sofi, en cuanto lo vi. Era cariñoso, muy divertido y era muy listo, de los de la calle, no de los de universidad y oficina, ya sabes. Era súper guapo y estaba enamorado de su hija, yo sé que a pesar de todo su niña era su mundo, pero la mierda se lo fue llevando poco a poco porque en realidad esa persona lleva muerta muchos años ya tía, desde el momento en el que me dio el empujón después del entierro, desde la primera raya, empezó a morirse. Ya no era ese chico.

<<Hoy estaba en la oficina para recoger unos papeles para la pensión de orfandad de la niña que mira, algo le dará su padre, aunque sea después de muerto.

–No me puedo creer que aún seas capaz de hablar con un poco de cariño de ese hombre…

–Lo quise mucho joder, nunca volveré a querer así a un tío por su culpa… pero lo quise más que a nadie hasta que llegó mi niña. No quiero que ella crezca odiando ya a alguien desde tan pequeñita. Ya le llegará su propia mierda en la vida.– Julia agachó la cabeza– Pero en el fondo yo me alegro de que se haya muerto porque imagínate… Ella nunca me ha dicho nada, pero cuando mi cría me pregunte porqué no está su padre con ella no tendré que contarle la verdad que es peor que decirle que murió hace años.

Sofi comprendió y, durante un rato, guardaron un silencio cómplice, cercano, mientras apuraban sus cervezas.

–Podrías escribir un libro con mi vida, pijita–. Sofi sonrió pero de repente la idea flotaba en su cabeza sin parar.– Bueno, la mía y la de la mitad de mis compañeras sabes… Los pijos como tú necesitáis conocer esa mierda. Por ejemplo a mi amiga Caro empezó a prostituirla su padre, a Davinia la han metido en rehabilitación por lo menos tres veces pero la tía es dura eh, dos sobredosis y sin morirse la colega… Y Nerea es mi favorita…Bueno, la de todas, es nuestra pequeña. Ya sabes, la típica historia, vino desde su país engañada con dieciseis añitos y al final ella misma engañó a un cliente, un abuelillo tía, pobrete… Pero mira, la sacó de aquella mafia y estuvo con él unos años hasta que palmó. No le dejó nada claro, ni un duro. Así que a la Nere no le ha quedado otra que empezar por su cuenta haciendo lo único que le han enseñado a hacer esos cabrones…

–Me encantaría conocerlas.

–Vente esta noche al club, seguro que te sale algún pretendiente, ya me entiendes–. Julia le guiñó un ojo cómplice.

–Preferiría una cafetería, la verdad, no te ofendas.

–No me ofendes cariño, tú te lo pierdes. Yo me voy a casa a dormir un rato ¡una tiene que estar guapa!– Exclamó alegremente. Se puso en pie y sin más Sofi la siguió hasta la barra, ambas sacaron unas monedas sueltas y pagaron sus bebidas.

Salieron juntas a la fría mañana, Sofi pensó que eran una pareja un tanto pintoresca, tan distintas, tan iguales, tan mujeres…

–Pero si, deberíamos volver a vernos, me has caído bien. La próxima vez, me cuentas tu mierda de vida que la mía ya nos la sabemos las dos.

Intercambiaron sus teléfonos y se alejaron con la promesa de verse la tarde siguiente. Sofi se giró antes de doblar la esquina y observó a aquella mujer escuálida a la que apenas dos horas antes le habría dado un tortazo de buena gana. No era compasión ni lástima lo que había cambiado esa opinión, era cariño, simple y llanamente cariño.

Por fin Sofía se sentó a escribir su nueva novela. Sin necesitar una relación destructiva creada por ella misma, ni una ruptura, ni maltratarse a si misma para sentirse viva, ni mantenerse al margen de toda emoción pura. Porque lo único que Sofi debe conseguir es aceptarse con su mierda, como dice Julia. Amarse a si misma, luchar por lo que anhela. Comprendió que en todas sus relaciones amaba solo uno porque si aman los dos se vuelve peligroso; o bien Sofi idolatraba a algún inalcanzable que no merecía su adoración y que acababa por anularla o bien un pene con espinas de queratina se obsesionaba y creía amar a Sofi. Cuando en realidad lo que amaban era su ira entre las sábanas, su entrega como si fuera a morir, la predisposición a aceptar peticiones que hubieran ruborizado incluso a Julia, la tristeza post coital que la invadía, el ronroneo apenado y misterioso que emitía al acurrucarse para dormir y la poca atención que les ofrecía fuera de esa extraña rutina sexual.

Comprendiendo todo aquello Sofi podría escribir una novela cruda y real, dejando atrás los tópicos comerciales, mostrando a las mujeres como ella la realidad de amarse a una misma pese a toda la mierda que pueda llegar. Tal cual se lo mostró a ella su amiga, la escuálida prostituta que resultó llamarse simplemente Julia, como su hija y como el fatídico amor de su vida.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s