Empuja

Afilo mi corazón para llegar al alma. Enmudezco la piel del tambor que acompaña mi caminar. El deseo brota del aliento de las tripas. Repica brillante la gota, tamborilea entre los dedos. Empuja y embiste, extrae el alarido. Empuja, no desistas, arráncalo de mi ser.

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Espinas de queratina IV

–Es increíble como podemos actuar como si nada mientras el mundo se cae a nuestros pies... –El mío se escoñó a lo grande tía, la verdad... Rápidamente me vi suelta, hasta me acojona pensar con qué facilidad me acostumbré a ser puta sabes... De hecho lo único que odio de esta profesión es que a …

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